¿Cómo se gestiona un invernadero de forma remota?

Gestión remota de invernaderos

En la actualidad, gracias a las tecnologías que encontramos disponibles para invernaderos, se pueden controlar remotamente distintos sistemas, principalmente los relacionados con el clima y el fertirriego. De este modo, se puede cambiar la programación de riego y clima a distancia, además de contar con la posibilidad de actuar puntualmente sobre otros sistemas que se tengan instalados en el invernadero.

¿Qué tecnologías se usan para realizar este control remoto?

Un invernadero tecnificado suele tener sensores que miden distintos parámetros relacionados con el clima y con el riego. Estos sensores están conectados con unos programadores que, a su vez, están conectados a Internet. Esta tecnología de monitorización mediante sensores está muy avanzada, por lo que la tecnología más innovadora actualmente es la relacionada con el desarrollo de cámaras térmicas y multiespectrales. Las cámaras térmicas detectan la temperatura, mientras que las multiespectrales son capaces de captar imágenes que permiten conocer distintos parámetros de las plantas, como el nivel de clorofila, la cantidad de hoja, si la planta está bien hidratada o presenta estrés hídrico. Esto permite conocer más en profundidad su estado de salud. Al mismo tiempo, existe la posibilidad de controlar a distancia videocámaras de alta calidad de imagen, colocadas sobre bases motorizadas que se muevan entre el cultivo y que permitan conocer el aspecto visual de la planta, para poder comprobar, por ejemplo, que no presenten marchitez.

¿Qué tipo de control se puede llevar a cabo? ¿Cómo se obtienen los datos?

Se pueden controlar de forma remota los sistemas de riego y clima. Para ello, se utilizan los datos que toman los sensores del invernadero, que se pueden consultar a distancia y que están relacionados con los distintos elementos que afectan al cultivo en el invernadero. De este modo, permiten tomar decisiones de una forma más precisa, obteniendo una mayor eficacia.

Entre los sensores que aportan información hídrica, encontramos los contadores de agua, así como las sondas de humedad o de capacidad de campo para cultivo en suelo y las sondas de drenaje para cultivo hidropónico. Los contadores miden el volumen de agua que se consume en el invernadero y pueden indicar si tenemos pérdidas de agua en algún sector o si existe algún atranque y se está regando menos de lo deseado, mientras que las sondas de humedad indican a qué profundidad se encuentra el agua en el suelo, lo que permite saber si el bulbo está húmedo a la profundidad de las raíces, así como si se está drenando y fertilizando fuera del alcance de las raíces. Las sondas de capacidad de campo indican la disponibilidad de agua en el suelo, mostrando el nivel de facilidad o dificultad que tienen las plantas para extraer el agua del suelo. Las sondas de drenaje sirven para controlar la cantidad de agua que drenan los sacos de hidroponía. Con los datos que aportan estas sondas, se puede gestionar el riego y hacerlo lo más eficiente posible, consiguiendo a su vez que la estrategia de riego sea más sostenible medioambientalmente.

Respecto al clima del invernadero, los datos se obtienen mediante los sensores de las estaciones meteorológicas situadas en el exterior del invernadero y las distintas sondas que se colocan dentro del mismo, como los piranómetros que miden la radiación solar; los psicrómetros, que miden la temperatura y la humedad relativa; o las sondas de medición de la concentración de CO2. Las estaciones meteorológicas cuentan con sondas que registran datos del exterior del invernadero relacionados con la velocidad y dirección del viento, radiación solar, presión atmosférica, humedad relativa y lluvia. Con los datos que aportan tanto las estaciones meteorológicas externas como los sensores internos, se puede actuar sobre los distintos elementos que modificarán el clima dentro del invernadero, creando un ambiente óptimo para las plantas, reduciendo así los tiempos de recolección y aumentando tanto la producción como la calidad de nuestros productos.

Otros sensores que permiten conocer el estado de la planta son los dendrómetros, que sirven para medir el grosor de tallos, troncos, hojas y frutos. Con estos sensores se puede conocer el estado hídrico y de crecimiento de la planta y de sus frutos. Existen dendrómetros digitales que permiten consultar los datos de forma remota.

¿Qué ventajas aporta la posibilidad de controlar remotamente los sistemas del invernadero?

La mayor ventaja es que esta tecnología permite reducir las visitas al invernadero sin descuidar el control del mismo, lo cual puede ser de gran utilidad en muchos casos. También permite que se puedan delegar ciertas tareas, pues el control físico del invernadero lo puede realizar una persona, mientras que el gestor o la persona encargada de gestionar las estrategias puede aplicar a distancia los cambios que determine convenientes gracias a los comentarios de quien está presencialmente en el invernadero. Algunas ventajas de este control remoto son:
  • Una mayor disponibilidad de tiempo para realizar otras actividades relacionadas con el cultivo, como la comercialización del producto o la elección y adquisición de los insumos necesarios.
  • No tener que visitar el invernadero a diario. Gracias a esto, se puede tener la tranquilidad de que el cultivo se encuentra controlado en caso de que no sea posible visitar el invernadero durante un periodo corto de tiempo (fines de semana, por ejemplo).
Optimum Fertimum Nutricontrol

¿Qué herramientas encontramos en la actualidad?

Como herramientas destacadas, encontramos las Apps para dispositivos móviles que ayudan a controlar y consultar de forma remota los equipos de fertirriego del invernadero, como Xilema, de NOVAGRIC. En esta aplicación se pueden realizar acciones como la consulta del estado del equipo en tiempo real, la creación y modificación de recetas de abonado o la programación de horarios o la consulta del estado de las válvulas de riego con su ubicación en un mapa, entre otras.

Además, es importante destacar que hoy en día, además que realizar remotamente el control y la activación del riego, también es posible hacerlo de una forma inteligente, mediante dispositivos Smart (como Optimum, de Nutricontrol) que actúan recopilando información para poder tomar decisiones en base a ella, y que también se controlan mediante Apps.

¿Qué herramientas tecnológicas podremos encontrar en el futuro para seguir avanzando en el control remoto de invernaderos?

En el futuro, se espera que haya maquinaria de alta precisión y robots dotados de cámaras y sensores que permitirán realizar algunas de las labores de cultivo de una forma similar a la de una persona. Asimismo, se espera que con la creciente implantación del IoT (Internet of Things o Internet de las Cosas), la capacidad de controlar a distancia y automatizar los elementos será cada vez mayor, mejorando la eficiencia en el uso de los principales recursos y haciendo más sostenibles los cultivos.

El papel de la energía solar en las innovaciones agrotecnológicas

En la actualidad se están desarrollando distintos estudios en diferentes partes del mundo con el objetivo de aprovechar la energía fotovoltaica para el abastecimiento de los invernaderos.

La energía solar se presenta como una de las renovables que más destaca en el sector agrícola, ya que el aprovechamiento de las ondas lumínicas provenientes del sol puede permitir que los cultivos sean más sostenibles sin perder eficiencia. Este aprovechamiento puede ser total o parcial, y según estudios recientes, incluso en los climas menos cálidos se puede llegar a obtener de esta fuente más del 40% de la energía total que requiere un invernadero (Ravishankar et al., 2020).

Investigación científica

Recientes investigaciones se han centrado en la implementación en invernaderos del modelo energy neutral, es decir, que no requiera ninguna fuente de energía externa al propio invernadero. Para ello, proponen el uso de células fotovoltaicas orgánicas y transparentes, que dejen pasar la luz, y su colocación en la parte superior externa de los invernaderos.

Uno de los más recientes estudios en este sentido, ha sido dirigido por ingenieros, botánicos e investigadores de física de la Universidad del Estado de Carolina del Norte (NCSU, EEUU). Plantearon un modelo de invernadero capaz de “cultivar energía”, es decir, aprovechar las longitudes de onda de la luz solar que las plantas no utilizan en la fotosíntesis para abastecer al invernadero de la energía que necesita.

1 - (NCSU - Modelo gráfico de invernadero, 2020)

Según Brendan O’Connor, uno de los autores de este estudio, “Si bien es cierto que esta tecnología usa parte de la luz de las que las plantas dependen, pensamos que el impacto será poco notable en el crecimiento de las plantas, y la ‘relación de sacrificio’ será buena para los agricultores a nivel económico”. Esta ‘relación de sacrificio’ se refiere a la relación entre la cantidad de energía generada por las células fotovoltaicas y la cantidad de luz de la banda fotosintética que permiten que pase al interior del invernadero, pues bloquean una parte de la luz.

Mediante un modelo de simulación por ordenador, plantearon tres escenarios en invernaderos de tomate, en Arizona, Carolina del Norte y Wisconsin. En el caso de Arizona, el invernadero llegó a ser energy neutral, y las células solares solo bloquearon un 10% de la luz fotosintética. En Carolina del Norte, fue necesario el bloqueo de un 20%, y en Wisconsin, con un clima más frío, no fue posible el modelo energy neutral, pero las células fotovoltaicas pudieron proporcionar el 46% de la energía requerida por el invernadero.

Diseño solar

Además de investigaciones académicas, también se están realizando avances en este sentido en el campo del diseño. Marjan van Aubel es una diseñadora solar holandesa que ha sido premiada por su idea Power Plant, en la que plantea el uso de paneles solares de células transparentes para proporcionar energía a los invernaderos.

2 – (Power Plant – Marjan van Aubel, 2018)

Esta diseñadora, ya había creado células de este tipo a modo de vidrieras para ventanas que proporcionan energía a viviendas, o mesas de vidrio que cargan dispositivos electrónicos. A partir de esta tecnología, ha desarrollado Power Plant, en colaboración con The New Institute, la arquitecta Emma Elston, la investigadora Yasmine Ostendorf, Physee y la Universidad de Ámsterdam.

Tecnologías que ya están en funcionamiento

Power Plant es una idea que une el uso la energía solar mediante uso de células fotovoltaicas transparentes con un sistema hidropónico y el uso de luces LED, para lograr un cultivo sostenible. En la actualidad, existen tecnologías que ya están en marcha, y que también utilizan estas premisas (energía solar, hidroponía y LED), como el módulo de Agricultura Vertical con cultivos sin suelo NFT e iluminación LED desarrollado por NOVAGRIC, que puede utilizar como fuente principal la energía solar mediante placas fotovoltaicas. Esta combinación de tecnologías está enfocada hacia un modelo de agricultura sostenible.

Referencias bibliográficas:

Ravishankar, E., Booth, R., Saravitz, C., Sederoff, H., Ade, H., & O’Connor, B. (2020). Achieving Net Zero Energy Greenhouses by Integrating Semitransparent Organic Solar Cells. Joule. doi: 10.1016/j.joule.2019.12.018

Marjan van Aubel. (2020). Retrieved 05th May 2020, from https://marjanvanaubel.com

Current Window – Marjan van Aubel. (2016). [Image]. Retrieved from https://marjanvanaubel.com/wp-content/uploads/2017/08/Marjan-van-Aubel_Current-WindowCurrent-Window-Amy-GwatkinMarjan-van-Aubel_Current-Window-1024×682.jpg

Power Plant en tejado – Marjan van Aubel. (2018). [Image]. Retrieved from https://marjanvanaubel.com/wp-content/uploads/2018/06/Power-Plant_rooftop-1024×620.jpg

NCSU – Modelo gráfico de invernadero. (2020). [Image]. Retrieved from https://news.ncsu.edu/wp-content/uploads/2020/02/OConnor-greenhouse-HEADER-1500.jpg

Power Plant – Marjan van Aubel. (2018). [Video]. Retrieved from https://vimeo.com/275812869

Cultivo hidropónico: sustratos y riego

El tipo de sustrato elegido para la sujeción de los cultivos en hidroponía es muy importante ya que va a influir en la capacidad de oxigenación de las raíces y la retención de humedad y fertilizantes para una correcta nutrición y desarrollo de la planta.

Este sustrato estará en contacto con la disolución de agua y fertilizantes aplicada a las plantas y su composición y pH se puede ver afectada por el propio pH de la propia solución nutritiva.

En la hidroponía sin sustrato o NFT (Nutrient Film Technique), el ajuste de estos valores adquiere la misma importancia, pero estos no entran en contacto con ningún sustrato que pueda alterar sus valores óptimos y, por lo tanto, solo influye el pH de la solución nutritiva.

Riego sin suelo agrícola

Como sabemos, el pH (o potencial de Hidrógeno) del agua mide el grado de su acidez, es decir, el nivel de concentración de hidrogeniones (iones positivos de Hidrógeno) de la disolución, y se mide en una escala del 1 al 14. Al igual que ocurre para nosotros, las plantas requieren de un fuerte control sobre el pH de las disoluciones absorbidas. Así como el agua embotellada que consumimos ha sido desalinizada y ajustados los valores del pH a normales para que esta resulte beneficiosa, pasa con las plantas. A través de los sistemas de fertirriego se inyecta una disolución en la que agua y nutrientes interaccionan y cuyos valores resultantes influirán en la correcta absorción de los nutrientes. Según el tipo de planta, fertilizantes y entorno de crecimiento, el pH óptimo para la absorción de los nutrientes requeridos por la planta variará y, por tanto, deberá ser ajustado al valor deseado, acidificando o alcalinizando esta disolución.
Equipo de fertirrigación XILEMA© para cultivo ecológico de Novagric

Normalmente, las aguas de riego suelen presentar un pH muy alcalino y superior al óptimo por la presencia de sales disueltas, por eso sus valores se monitorean y regulan junto a los de los nutrientes. De esto se encargan los sistemas de fertirrigación: el agricultor ajusta los valores requeridos según el tipo de cultivo y fase de crecimiento, para que luego de forma automatizada los equipos inyecten la disolución en los plazos y valores indicados.

Los equipos más modernos permiten su control y gestión de forma remota e integrada. Ejemplo de ello son algunos sistemas de fertirriego con los que realizamos nuestras formaciones, como son los de la marca XILEMA©, de Novagric, con control remoto vía App, que junto con la instalación de los equipos OPTIMUM©, de Nutricontrol, manejan a tiempo real en un entorno virtual que monitoriza y acciona de forma integrada, todos los actuadores del invernadero tecnológico (riego, clima, ventilación y pantallas).

Equipos XILEMA© y OPTIMUM© en los invernaderos tecnificados de Novagric en Alhama de Murcia

Tipos de sustratos

Existen diversos tipos de sustrato de sujeción para cultivos hidropónicos, categorizados en orgánicos, inorgánicos y sintéticos. Cada uno de ellos posee unas determinadas características más o menos apropiadas para unos u otros cultivos, pero todos ellos deben poseer unas determinadas propiedades generales que optimizan su papel en cultivos sin suelo agrícola:
  • Ser estériles o permitir su esterilidad
  • Poseer propiedades físicas estables
  • Permitir una buena oxigenación de las raíces
  • Permitir un excelente drenaje
  • Retener la humedad de forma homogénea
La elección específica del sustrato va a depender del tipo de cultivo y necesidades según su fase de crecimiento (germinación o crecimiento).

Sustratos inorgánicos

Encontramos la grava, la piedra pómez, la arena del río, la roca volcánica, la perlita, la vermiculita, la arcilla expandida y la lana de roca. Entre ellas, las más usas en cultivos hidropónicos por sus características, son: La perlita. Es un silicato de aluminio de origen volcánico. Este material se muele para formar un material esponjoso de partículas muy pequeñas, que presenta una porosidad del 95%, por lo que su drenaje es excelente. Además, posee una capacidad aproximada de retención de la humedad del 63%, lo que la hace óptima para la oxigenación de las raíces. La lana de roca. Se obtiene de fundir piedras volcánicas que se encuentran en la naturaleza. De ella se obtienen unas pequeñas fibras muy ligeras que permiten la conducción perfecta de las raíces y su buen crecimiento. Es un sustrato químicamente inerte, está libre de patógenos y posee una buena aireación. Su capacidad de retención de la humedad es del 78%, de las más elevadas.
Cultivo sobre lana de roca en hidropónico. Fuente: Amazon CloudFront

Sustratos orgánicos

Procedentes de desechos de alguna actividad agropecuaria o industrial. Encontramos el serrín, la fibra de coco, la cascarilla de arroz, la cascarilla de café y el peat moss. En horticultura hidropónica, la más empleada es la fibra de coco. La fibra de coco se obtiene del fruto del cocotero que se procesa para obtener sus fibras. Es un sustrato 100% natural, sin agregados químicos y, por tanto, 100% biodegradable. Su porosidad alcanza el 95%, lo que permite un buen crecimiento radicular y aireación, y su capacidad de retención de la humedad es del 58%.
Cultivo hidropónico de pimiento sobre fibra de coco en invernaderos NOVAGRIC

Sustratos sintéticos

Se utilizan como material de relleno, para oxigenar, homogeneizar y disminuir el peso de los sustratos. Encontramos las espumas de polietileno, de poliuretano, de poliestireno y la espuma fenólica.

Adicionalmente…

Debemos considerar que de la misma forma que tenemos en cuenta el pH de la solución nutritiva para evitar enfermedades, un crecimiento ineficiente o que la raíz se queme, hay que atender al pH del sustrato. Si en cada riego inyectamos fertilizantes a la planta, puede que parte de estos no siempre sean absorbidos y algunos se acumulen en el sustrato. Estos pueden alterar su pH e influir en la posterior absorción radicular. Por eso, se recomienda medir la conductividad eléctrica del sustrato y si esta es muy alta, hacer riegos más largos para arrastrar esos fertilizantes acumulados y obtener los valores óptimos de pH y conductividad eléctrica del sustrato. Si por su parte, el pH del agua no se encontrase entre sus valores óptimos se puede dar un exceso o defecto de disponibilidad de nutrientes, determinando la capacidad de ser amortiguados por el sustrato para una correcta absorción de la planta.

Hidroponía: Cultivo sin suelo agrícola

El cultivo en suelo agrícola es la técnica de cultivo más extendida en la agricultura dada su alta productividad por la concentración de una importante cantidad de nutrientes orgánicos -fertilizantes naturales- para la planta. Pero también de enfermedades, escasez por la contaminación de los suelos y falta de espacios.

Sin embargo, la hidroponía es otra técnica de cultivo, también altamente productiva y milenaria, pero menos explotada hasta ahora, que se realiza sin suelo agrícola, garantizando una menor exposición de las raíces a enfermedades.

Sus orígenes se remontan a los de la antigua ciudad de Babilonia y sus Jardines Colgantes, de los que sobresalían e incluso llegaban a colgar plantas de sus balcones en forma escalonada -entre las que destacaba el cultivo de palmeras, cocoteros, flores y arbustos-, logrando el efecto de crecer en el aire. Las raíces crecían a lo largo de toda la estructura, creando sobre la base una cama de raíces nutridas por la solución de tierra húmeda y agua del río Éufrates.

Desde entonces se han conocido múltiples casos de empleo de esta técnica desde la antigüedad hasta hoy, cada vez más pura hasta desaparecer por completo el suelo agrícola, hallando bases sobre las que desarrollar estos cultivos solo con agua fertilizada frente al cultivo en suelo agrícola irrigado. Ejemplo de ello son los sistemas NFT implementados para el cultivo vertical.

Cultivo vertical de lechuga en sistema NFT desarrollado por NOVAGRIC

Para que esta técnica sea efectiva , por tanto, es necesario el desarrollo de un sistema, al que se le llama de fertirriego, con el que se distribuya a la planta una solución nutritiva integral y disuelta.

Sin embargo, llegar hasta ello ha supuesto grandes retos en el desarrollo de sistemas de riego modernos , además de numerosos estudios biológicos en nutrición vegetal, para hallar sustratos y bases de sujeción para las plantas sobre las que realizar el cultivo sin que la solución nutritiva se contaminara (tradicionalmente, cemento, metales, … que eran corroídos). Sin embargo, con el desarrollo de materiales plásticos se ampliaron enormemente las posibilidades de la agricultura y del cultivo hidropónico.
Lechuga NTF. Fuente: naidokdin sur pixabay

Aun así, debemos diferenciar dos tipos de sistemas en cultivos hidropónicos:

  • Aquellos basados en el cultivo sin suelo agrícola, pero sobre sustrato: en este caso, otro tipo de sustratos que sujetan y optimizan el desarrollo de las raíces pero que no abonan como tal a la planta.
  • Aquellos cultivos desarrollados sin suelo agrícola y sin sustrato, solo sujetos por un material plástico cuyas raíces se encuentran siempre sumergidas en una solución recirculante de agua y nutrientes (NFT o Nutrient Film Tecnique).

Adicionalmente, la NASA ha llevado aún más allá estas técnicas de cultivo, y las ha aplicado sobre un espacio en aire, pero sin gravedad: el espacio exterior. Los primeros ensayos con éxito han tenido por objetivo nutrir con hortalizas frescas a los astronautas de la Estación Internacional, pero quizá, quien sabe, el futuro sea la producción hidropónica y vertical fuera de aquí, donde no se puede cultivar en suelo agrícola y los recursos hídricos son escasos. Marte, por ejemplo. Puede que finalmente se consigan adecuar las infraestructuras a la atmósfera que nos permitan su cultivo.

Invernaderos para la producción agrícola en Marte y la Luna

Si finalmente se confirma la presencia de agua en Marte, el cultivo agrícola podría ser al fin posible en el planeta rojo.

Después de que la sonda Mars Reconnaissance Orbiter lanzada en el año 2005, demostrara que las franjas oscuras que temporalmente aparecen sobre la superficie de Marte se corresponden con agua salobre en estado líquido, las posibilidades de un cultivo agrícola efectivo sobre su superficie parecen más factibles, y la NASA ha decidido reactivar el proyecto Mars Plant Experiment (MPX), por el que la agencia espacial norteamericana pretende construir un invernadero que permita el cultivo de plantas en Marte.

Concepto artístico de un invernadero en Marte. Fuente: CIENCIA.NASA.GOV
En los próximos años la NASA tendría planeado enviar un Rover -robot de exploración dirigido por control remoto- con un pequeño contenedor que portaría aire de la Tierra encapsulado y alrededor de 200 semillas de Arabidopsis, una pequeña planta con flores que se utiliza comúnmente en la investigación científica. Al aterrizar sobre la superficie del planeta las plantas recibirían el agua transportada y se dejarían crecer durante dos semanas.

Objetivos del proyecto MPX

El objetivo es analizar el crecimiento de las plantas con niveles relativamente altos de radiación y escasa gravedad, sobre el 40% del total de la Tierra, teniendo que acoplarse a la baja presión atmosférica. Los resultados asentarían precedentes para la construcción de futuros modelos de invernaderos para la producción agrícola en Marte.  En palabras de Heather Smith, investigadora del proyecto MPX, estas plantas serían el “primer microorganismo multicelular que crezca, viva y muera en otro planeta”, puesto que el cultivo espacial en sí ya ha sido posible antes. Lo fue gracias al proyecto Veggie (puedes verlo en el vídeo anterior), el experimento de la NASA por el que por primera vez han crecido vegetales en la Estación Espacial Internacional (ISS) en condiciones de microgravedad.

Objetivos del proyecto Veggie

El principal objetivo fue estudiar el comportamiento de las plantas ante estas condiciones, para implementar modelos que permitan nutrir a los tripulantes de la estación espacial con verduras frescas. Aunque los progresos van más allá y están aportando las claves para poder contribuir también al crecimiento futuro de producción agrícola en la Luna y en Marte.

Proyecto EDEN-ISS: Un invernadero en la Antártida

Por su parte, científicos europeos del Centro Aeroespacial Alemán (DLR) recientemente han presentado un modelo de invernadero de 13m2 capaz de ser transportado por un cohete Falcon 9 y desplegado sobre la superficie de Marte o la Luna, para abastecer con alimentos frescos a misiones espaciales tras los exitosos resultados del experimento EDEN-ISS, mediante el cual se lograron cultivar verduras en la Antártida en condiciones extremas.
En 2017 una unidad experimental móvil (MTF) que consistía en dos contenedores subdivididos, fue enviada a la estación antártica Neumayer III con motivo del proyecto EDEN-ISS. Este proyecto está financiado por el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea, centrado en la “demostración en tierra de tecnologías de cultivo y de explotación en el espacio” y su mejora para “la producción segura de alimentos en la Estación Espacial Internacional y en futuros vehículos de exploración espacial y estaciones planetarias”.

El invernadero ya ha sido capaz de cosechar pepinos, tomates y lechugas. 

Implementado con un sistema recirculante de agua y nutrientes para que esta pueda ser aprovechada con un alto grado de eficiencia en los viajes espaciales y en las áreas donde hay escasez de agua.
Fuente: DLR Institute of Space Systems

¿Qué podemos esperar en el futuro?

Las condiciones extremas de frío demandan grandes esfuerzos por parte de los técnicos, pero ofrecen un conocimiento valioso para el futuro cultivo de plantas en Marte y la Luna, así como para la producción en regiones de la Tierra que presentan condiciones climáticas extremas, como desiertos.

Desde ETIFA el objetivo es dar a conocer las claves y sendas por las que discurrirá la agricultura del futuro con el objetivo de optimizar procesos y rentabilizar producciones agrícolas con tecnología de alto rendimiento, que innova en técnicas y espacios de cultivo para un desarrollo más productivo y sostenible de la sociedad, mayor cuidado de la salud de los seres vivos y preservación de las propiedades beneficiosas de los alimentos que ingerimos.

Iluminación LED para la producción agrícola intensiva

Aquellos cultivos que por diversas motivaciones no pueden ser cultivados en exteriores o disfrutar de una alta exposición a la luz solar, se ven forzados a utilizar iluminación artificial para su crecimiento y producción.

Es el caso de los cultivos puramente de interior (cultivo vertical, por ejemplo) o de aquellos híbridos en invernadero que no reciben la suficiente luz natural. También puede resultar necesaria como apoyo en aquellos períodos en los que las horas de exposición a luz solar se reducen.
Técnico de NOVAGRIC trabajando en módulo diseñado para cultivo vertical

Luz artificial en la producción agrícola

La iluminación artificial que se utiliza para el cultivo agrícola puede ser a su vez de varios tipos, según su diferente coste, eficiencia y productividad, principalmente: los tubos incandescentes y fluorescentes, las luces HID (o de alta intensidad de descarga) y las luces LED. La luz juega un papel fundamental en el cultivo agrícola ya que de ello va a depender fundamentalmente que las plantas puedan hacer la fotosíntesis para producir frutos. La calidad de esta es determinante en su apariencia, propiedades y productividad, entendida como la composición espectral de sus diferentes longitudes de onda en el rango de “luz visible”, es decir, aquellos fotones que son absorbidos por los pigmentos de las plantas (clorofilas, citocromos y carotenoides, entre otros) encargados de los distintos procesos.
Instalaciones de invernaderos en producción equipados con focos HID desarrollados por NOVAGRIC en Murcia

Por ejemplo, la luz roja e infrarroja (absorbida por las clorofilas y los fitocromos), estimula la floración de las plantas y el engrosamiento. La luz azul, la apertura de las estomas y la orientación hacia la luz, además de ser clave en diferentes procesos celulares relacionados con el crecimiento. De la combinación de estas dos resulta la luz más apropiada para una elevada producción forzada de productos agrícolas, de cuya mezcla tonal resulta el tono rosa y/o violeta (de ahí que las granjas verticales llamen la atención por el color de su iluminación).

Espectro de luz visible de las plantas del ultravioleta al rojo lejano. Fuente: Vix.com

Luces LED: más eficientes y productivas

Las luces LED muestran un gran potencial en la producción intensiva en espacios de cultivo vertical e interiores, debido a su alta eficiencia en emitir las diferentes longitudes de onda que las plantas requieren en sus distintos procesos. Poseen grandes ventajas frente a otras fuentes de iluminación: mayor eficiencia en el consumo energético y, por lo tanto, gastos mucho menores, vida útil más larga, menor tamaño, más resistentes y no emiten casi calor; aunque su mayor inconveniente en comparación es el precio de su adquisición. Las luces LED han demostrado tasas de fotosíntesis superiores, con un consumo energético menor por requerir menores esfuerzos para alcanzar la misma intensidad de luz. Aun así, otros tipos de iluminación artificial se siguen empleando en condiciones de producción más simples y, sobre todo, en producciones híbridas de iluminación en invernadero. A diferencia de las primeras luces LED que aparecieron, actualmente poseen longitudes de onda que cubren todo el espectro visible (400 a 700nm), además de UV e infrarroja, con una intensidad de luz muy elevada. Incluso sus balances pueden ser regulados manualmente para conseguir la tonalidad que más nos conviene según el tipo de planta y la fase de crecimiento o floración en la que se encuentre. Además, emiten una proporción de radiación en los ámbitos rojo y azul, que son las responsables principales de la fotosíntesis de la planta, superior a cualquier otra fuente de luz artificial, y que como resultado de su combinación dan la tonalidad rosa y/o violeta de las luces LED utilizadas en agricultura vertical. Las luces LED, además, se pueden situar cercanas a la planta sin miedo a que se quemen optimizando su absorción por la planta.
Instalación de agricultura vertical con control de riego, clima e iluminación diseñada por Novagric

En la actualidad, gran parte de las investigaciones se centran en determinar los efectos de las diferentes longitudes de onda en el desarrollo de las plantas para diseñar combinaciones de luces que optimicen la respuesta de un cultivo determinado. Se están creando recetas específicas de iluminación dependiendo del tipo de cultivo o del estado fenológico del mismo. Se conoce que la calidad del espectro de emisión de las luces LED permite causar efectos notables en la anatomía y morfología de las plantas, la absorción de nutrientes e incluso en su composición nutritiva, siendo una alternativa mejor a la aplicación de productos reguladores del crecimiento.

Desde Etifa nos comprometemos a difundir el conocimiento con el objetivo de optimizar las diversas formas de producción agrícola para impulsar el crecimiento de la agricultura, mejorar la productividad de los agricultores y rentabilizar las producciones creando espacios que funcionan de forma eficiente y sostenible y con una evolución saludable de los insumos.

Acuaponía: un sistema de producción agrícola ecológico y sostenible

La acuaponía consiste en una técnica de cultivo integrado de peces y plantas en un sistema recirculante de agua por medio de la producción de fertilizantes naturales para las plantas y agua purificada para los peces, obteniendo así una producción ecológica en equilibrio.

Este sistema es recirculante porque se implementa en cultivo hidropónico, ya que el agua debe crear un círculo cerrado de eficiencia hídrica, fertilizantes y purificación natural de aguas. Nace de la hibridación de acuicultura tradicional, cría controlada de peces y mariscos en agua dulce o salada; e hidroponía, cultivo forzado de plantas sin suelo agrícola.

Estas dos técnicas presentan problemas específicos practicadas de forma independiente, pero de forma conjunta contribuyen a su funcionamiento optimizado. Por ejemplo, en acuicultura las secreciones de los animales acuáticos cultivados pueden acumularse en el agua, incrementando su toxicidad, pero al hibridarse con un sistema hidropónico, esas aguas recirculan y sus deshechos son absorbidos por las plantas devolviendo el agua purificada. Para las plantas, se obtiene la ventaja de que esos nutrientes absorbidos son totalmente naturales y sin residuos químicos.

Cultivo de acuaponía a nivel industrial. Fotografía: © Mmdi / Getty.

Para que los deshechos de estos animales acuáticos se conviertan en nutrientes beneficiosos para las plantas, se da un proceso por el que bacterias de nitrificación descomponen el amoniaco y los nitritos de los depósitos en nitratos, uno de los nutrientes minerales más importantes requeridos por las plantas e imprescindible para que estas vivan y crezcan. Pero para que esto suceda, necesitamos un lugar en el que las bacterias puedan crecer.

Por tanto, en un cultivo con acuaponía, resulta imprescindible contar con los siguientes componentes para su instalación:

  • Tanques de crianza: donde crecen y se alimentan los peces.
  • Bandejas de sedimentación: en las que se depositan los alimentos no consumidos por los peces y otros sedimentos.
  • Biofiltro: lugar donde la bacteria de nitrificación crece y convierte amoníacos y nitritos en nitratos.
  • Sump: punto más bajo hasta donde el agua de riego fluye para ser bombeada hacia las plantas.
  • Subsistemas hidropónicos: conjunto de canaletas por las que el agua recircula en continuo contacto con las raíces de la planta.

A esto se le consideraría un sistema de fertirrigación ecológico y natural, funcionando de la misma forma, pero en el que se obtiene el agua biofiltrada de los tanques de crianza en vez de tanques de fertirrigación propiamente. Aunque la producción a gran escala y de cultivos con mayor porte aún se complementa a base de otros fertilizantes de apoyo para nutrir a la planta, su práctica se está empezando a dar ahora con mayor fuerza, analizando los resultados para un empleo más eficiente y productivo de esta poco a poco.

Siete reglas básicas que hay que seguir en la acuaponía. Fuente: FAO.org

Recomendaciones básicas para seguir en acuaponía

Bien se implemente un sistema de baja producción o a gran escala, existen una serie de recomendaciones básicas que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) difunde para la puesta en práctica eficiente y saludable de un sistema de acuaponía.

1. Elección del tanque

Los tanques son un componente vital. Deben ser cuadrados o cilíndricos para poder limpiarlos bien y eliminar cualquier resto acumulado en los fondos, y de un material inerte y resistente como plástico o fibra de vidrio.

2. Aireación y circulación del agua adecuadas

Que se puedan usar bombas de agua y aire para garantizar buenos niveles de oxígeno disuelto y agua en movimiento para que animales, plantas y bacterias se mantengan sanos. Accionar estos mecanismos implica costes elevados de consumo energético, deberemos garantizar en la medida de lo posible el suministro fotovoltaico.

3. Calidad del agua

Hay cinco elementos que se deben mantener para garantizar la calidad del agua: oxígeno disuelto (5 mg/litro), pH (6-7), temperatura (18-30°C) y nitrógeno total.  El agua que se utiliza es dulce, por eso las variedades de peces que crecerán deberán ser de río o agua dulce y solo aquellas variedades cuyo rango de tolerancia de temperatura sean las mismas que para las de la planta. En algunos casos se usan variedades de agua salada si esa salinidad es compatible con la variedad vegetal que estamos usando.

4. No llenar demasiado el tanque

El sistema acuapónico será más fácil de manejar y protegido contra amenazas y colapsos si la densidad de peces se mantiene baja. La cantidad recomendada es de 20kg/1000L, lo que deja espacio para el crecimiento sustancial de las plantas.

5. Evitar la sobrealimentación y eliminar el alimento no consumido

Los residuos y restos de comida pueden resultar muy perjudiciales ya que pueden pudrirse en el interior del sistema, causando enfermedades y un consumo ineficiente de oxígeno. Una vez alimentados los peces, después de media hora, se pueden eliminar los residuos.

6. Elegir y espaciar las plantas cuidadosamente

Alternar plantas con períodos de crecimiento cortos con otros de períodos más largos. Hacer esto proporcionará a las especies de hoja sombra natural de aquellos con tamaño mayor.

7. Mantener el equilibrio entre plantas y animales

Usar un sistema de cultivo por lotes puede ayudar a mantener una cosecha continua de animales acuáticos y hortalizas y un nivel de producción y equilibrio constante entre peces y plantas.

Agricultura vertical: una tendencia hecha realidad

La tendencia se ha confirmado, no hay vuelta atrás. En el futuro estará presente la agricultura vertical.

El mundo agrícola está ganando espacio vertical y tanto es así, que ya ha llegado incluso hasta la Estación Espacial Internacional (ISS) en una serie de proyectos para la producción agrícola sin suelo, llevados a cabo por la NASA. Las nuevas técnicas de producción agrícola ante las elevadas cifras de deforestación de los suelos de cultivo, en torno al 30%, miran hacia nuevos espacios de producción. Las cifras de crecimiento poblacional no son mucho más alentadoras y se estima que en el año 2050, para alimentar a toda la población mundial, se deberá intensificar un 70% la producción actual de alimentos. Hacer esto implica buscar medidas más allá del mundo que conocíamos hasta hoy. La respuesta ha sido el nacimiento de la agricultura vertical, originaria del siglo pasado, pero con repercusión en el mundo de hoy. Esta es una rama de la agricultura que busca aprovechar los espacios verticales (o en altura) para producir alimentos. Teniendo en cuenta que la situación actual de escasez de suelo fértil en la tierra, a este ritmo, no permite cubrir las necesidades futuras de alimentación, se plantea el espacio en vertical para el cultivo forzado sin suelo agrícola y/o sin luz solar como una solución viable hoy día gracias al apoyo de tecnologías 4.0.
Técnico de NOVAGRIC trabajando en módulo diseñado para cultivo vertical

Esta técnica permite cultivar en espacios cerrados por lo que instalaciones industriales en desuso cercanas a ciudades se están cambiando para albergar esta tecnología y poder cultivar una amplia variedad de vegetales y suministrar a esas ciudades. Esta tecnología permite obtener productos de residuo cero y con una menor huella de carbono e hídrica, demostrando ser mucho más eficiente y amigable con el medio ambiente.

El cultivo vertical

El cultivo agrícola que se practica en agricultura vertical hace referencia al cultivo sin suelo agrícola ni sustrato manejados con la técnica de nutrición recirculante NFT en altura. Esta técnica fue desarrollada en la segunda mitad del siglo XX por el doctor Allan Cooper, a quien se le atribuye su práctica. Está orientado principalmente a los cultivos de hoja (lechuga, col, acelgas, plantas aromáticas), ya que son cultivos de ciclo corto, bajo porte y con un sistema radicular que optimiza el espacio. También por haber resultado los cultivos más productivos y rentables testados en este tipo de agricultura, enfrentarse a menores plagas y crecer sin pesticidas. Solo gracias a la tecnología desarrollada hoy día es posible llevar a cabo este tipo de cultivo, ya que requiere de un sistema complejo de fertirriego, riego por goteo y canaletas que permitan recircular el agua, para luego ser depurada y distribuida de nuevo a la planta con el máximo grado de aprovechamiento de agua y nutrientes. La implementación de esta técnica ha dado lugar a la aeroponía, en la que un sistema de riego por nebulización de nutrientes disueltos en agua rocía la planta, cuyas raíces se encuentran a su vez total o parcialmente en agua, para una absorción aún más eficiente de la solución nutritiva y mejor oxigenación de las raíces.
Módulo de Agricultura Vertical con cultivos sin suelo NFT e iluminación LED desarrollado por NOVAGRIC

Por otro lado, no podemos olvidar que hablamos de un sistema de cultivo sin luz solar, ya que esta es sustituida por una fuente de luz artificial, pero que, de alguna forma, pudiera estar generada con luz solar si su alimentación proviniese de energías renovables y/o si no se tratase de un cultivo puramente de interior. Para poder producir en vertical es necesario otro tipo de tecnologías, ya que, por su propia disposición apilada, las plantas se hacen sombra y limitan la cantidad de radiación solar que es posible que reciban. Por eso, se implementa un sistema de iluminación LED cuyos filtros lumínicos imitan el espectro de la radiación solar mejor absorbida por la planta según la fase del ciclo en la que se encuentre, para su crecimiento forzado más eficiente. En algunos casos, las necesidades eléctricas pueden estar generadas con luz solar u otro tipo de energía renovable que hace que esta tecnología sea más sustentable medioambientalmente.

Tecnología agrícola de alto rendimiento para la producción vertical

La tecnología agrícola está dispuesta al servicio de estas nuevas formas de producción, que no sería posible implementar siguiendo un modelo tradicional, por eficiente que pueda llegar a ser, de igual manera que también crece la población por encima de las posibilidades de producción. En los grandes núcleos urbanos además lo hacen en vertical, dada la misma escasez por la que luchan suelo agrícola y espacio para la actividad humana. Incluso se plantean ya espacios donde los cultivos y las personas convivan en espacios verticales.

No quiere decir con esto que en el futuro toda la agricultura sea o pueda llegar a ser vertical, puesto que hasta el momento ha demostrado ser eficiente principalmente en cultivos vegetales de hoja. Eso sí, un método combinado permitirá una explotación más eficiente del suelo en cultivos hortofrutícolas de mayor porte, optimizando otros en vertical (ya se estudia implementar en cultivos de tomate, pimiento y flores ornamentales).

Instalación de agricultura vertical con control de riego, clima y humedad

Empresas como Novagric, instructoras de Etifa, instalan sistemas de riego, control de clima y módulos de cultivo vertical gracias a la experiencia práctica de su actividad, ya que investigan de primera mano en sus instalaciones piloto estas tecnologías y ofrecen un análisis teórico-práctico sobre aspectos que han sido específicamente estudiados por las mismas.

Evolución de la agricultura en el mundo a lo largo de la historia

Los inicios de la agricultura y la ganadería se remontan al Neolítico. Las actividades depredadoras, como la caza y la recolección, fueron sustituidas poco a poco por otras de carácter productivo como la domesticación de animales y el cultivo de la tierra. Así las sociedades fueron abandonando el nomadismo poco a poco para convertirse en sedentarias y productoras de alimentos.

Oriente Central, principalmente Mesopotamia y Egipto, es la zona geográfica denominada “Creciente Fértil”, en la que aparecen los primeros signos de neolitización: cambios en la manipulación de la piedra y surgimiento de la primera agricultura y ganadería.

Agricultura primitiva

Si la ganadería surge de la evolución de la caza, la agricultura lo hace de la recolección de semillas, raíces y frutos. Transportarlos provocó la propagación involuntaria de especies vegetales que colonizaron los asentamientos humanos. Las comunidades las observaron crecer y aprendieron a domesticarlas para producir. De esta época datan los primeros terrenos deforestados por la actividad agrícola y el movimiento de las poblaciones entorno a terrenos fértiles. Entre las primeras especies cultivadas se encuentran el trigo y la cebada, a las que luego se sumaron las leguminosas: guisantes, lentejas y garbanzos. El cambio en el tratamiento de la piedra ocasionó la aparición de numerosos útiles para la labranza y el procesamiento agrícola: como las primitivas azadas para cortar y cosechar y morteros de piedra para la obtención de los granos del cereal.

Regadío en la agricultura

Las técnicas de regadío en esta época consistieron principalmente en sistemas de aprovechamiento del agua de lluvia, para pasar después a la construcción de sistemas con los que desviar el curso de los ríos, embalses y construcción de canales para su distribución, de las que fueron responsables la primera civilización que conoce la humanidad: los sumerios. De esta época también datan los antiguos jardines colgantes de Babilonia, a orillas del río Éufrates (Mesopotamia), famosos por haber sido precursores del cultivo hidropónico de plantas que se practica en la actualidad.
Pintura producida en el siglo XIX, representa una visión idealizada de los Jardines Colgantes de Babilonia.

Agricultura en la antigua Roma

Las innovaciones agrícolas que se llevaron a cabo durante el Neolítico concluyeron prácticamente con la introducción de los metales. A partir de entonces se inició un periodo histórico donde las nuevas civilizaciones agrícolas tendieron a mejorar las técnicas ya conocidas, especialmente las herramientas, y a establecer esfuerzos cooperativistas. En este periodo destaca Roma, pero no fue menos importante la agricultura de Mesopotamia, Egipto, China y la India.

Los romanos fueron innovadores en el desarrollo de técnicas agrícolas.

Las referencias las tomaron principalmente de los modelos propuestos por los sumerios. Con ellos se introdujo a la agricultura el arado romano, tirado por bueyes, las prensas de aceite, el regadío (molinos para el bombeo de agua), el drenaje de tierras, el abonado, el barbecho o la rotación de cultivos. Los principales cultivos eran los cereales como el trigo, el olivo, la vid y las leguminosas.
Escena de recolección en la época romana

Agricultura en la Edad Media

No fue hasta finales ya del siglo XI cuando el calentamiento del clima y una serie de adelantos tecnológicos hizo que la agricultura prosperase. El acceso a un mejor y mayor número de alimentos hizo que la población también aumentase. De este modo, fue necesario conquistar y cultivar terrenos nuevos, convirtiéndose en uno de los fenómenos más importantes de la historia europea.

Principales innovaciones en agricultura:

  1. El arado sobre ruedas frente al arado romano: este permitía abrir surcos a la vez que remover la tierra.
  2. Sustituir al buey por el caballo para arar los campos: permitía trabajar más rápido y airear mejor el suelo.
  3. La rotación trienal, que consistía en alternar los cultivos en tres parcelas diferentes: dos con cultivo de cereal o leguminosas y el otro en barbecho, en rotación durante tres años. Así se incrementó la productividad y diversificación de los terrenos.

Edad Moderna y Contemporánea

La Edad Moderna se caracteriza principalmente por la integración de la economía mundial tras la era de los descubrimientos, que permitió el intercambio de productos del Viejo Mundo, como el trigo, la vid, la caña de azúcar, el algodón o el café, introducidos con éxito en América; y del Nuevo Mundo, el maíz, la patata, el tomate, el pimiento y el tabaco, que diversificaron la agricultura europea. En la época contemporánea, en orden, se introducen los abonos químicos (fosfatos, nitratos, …), se mecanizan las actividades, se da el impulso de la biotecnología para la producción de semillas de alto rendimiento, una mayor demanda generalizada que se tradujo en una mayor dependencia de plaguicidas para abastecer a todo el mercado y, como consecuencia, un mayor impacto medioambiental (terrenos contaminados, desforestados, reducción de la biodiversidad…), que ha devengado en la necesidad de un planteamiento más sostenible de la agricultura.
Proyecto de invernadero automatizado para producción de tomate. Fuente: Novagric.com

Agricultura actual

En el siglo XX, se comienza a usar por primera vez el tractor, que incrementó enormemente la productividad de la agricultura. En general, los logros de la ingeniería y la tecnología durante los siglos más recientes han transformado por completo el sector: se introducen los invernaderos, las tecnologías de riego y clima, equipos para la nutrición inyectada y tratamiento de aguas, paralelamente a la introducción de nuevos avances científicos en manipulación genética de semillas y en química agrícola, fertilizantes, insecticidas y fungicidas más efectivos. En la actualidad más reciente, se practican cultivos sin suelo agrícola: cultivos hidropónicos en invernadero e interiores de crecimiento en altura (a lo que se conoce como vertical farming). Estos funcionan íntegramente a base de tecnología donde un sistema recirculante de agua y nutrientes diluidos está en contacto continuo o frecuente con la raíz de la planta. Estos han surgido de la necesidad de combatir la escasez de agua y de tierras disponibles para el cultivo por la deforestación y la contaminación y por la necesidad de compartir el espacio con el incremento previsible de la población en todo el mundo.

Invernaderos 4.0 para la producción de superalimentos

Este proyecto de investigación para el desarrollo de Invernaderos, lo llevan a cabo el CEBAS-CSIC y la UMU en colaboración con distintas empresas de pertenecientes a la plataforma AgritechMurcia regionales. Se enmarca en la Estrategia de Especialización e Innovación para la Especialización Inteligente de la Región de Murcia (Estrategia RIS3Mur).

El cuestionamiento de la sostenibilidad del sector hortícola en la región debido al impacto sobre el medio ambiente, como el vertido de nitratos y fosfatos en acuíferos y fuentes de agua naturales, y la pérdida de productividad competitiva por problemas estructurales del sector, requiere de aportar medidas y soluciones para revitalizar el sector agrícola regional.

Los invernaderos 4.0 se plantean como la solución del futuro más inmediato para potenciar este sector. Reciben su denominación en base a cuatro pilares fundamentales que mejoran el funcionamiento y acondicionamiento frente a otros invernaderos con menor presencia de los avances tecnológicos:

  • Desarrollo de un sistema integral (hardware) para el manejo y gestión de riego, nutrición y clima en invernadero con cultivos sin suelo en sistemas cerrados (o de agua recirculante).
  • Desarrollo de una arquitectura de control multicapa para la gestión de cultivos en invernadero basado en las últimas tecnologías de Internet de las Cosas (IoT), sistemas Ciber-físicos (CPSs) y plataforma software en la nube (Cloud Computing). Esto nos permitirá la deslocalización de la inteligencia del sistema y la personalización de la producción, principios heredados de la filosofía de la Industria 4.0.
  • Desarrollo de un sistema de análisis de información (Bigdata), modelización del sistema y ayuda para la toma de decisiones para optimizar la rentabilidad de las explotaciones agrícolas, principalmente en invernaderos.
  • Establecimiento de las condiciones agronómicas óptimas para producción sostenible de los llamados “superalimentos”, donde se sitúan los frutos rojos o frutas del bosque.

¿Qué son los superalimentos?

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) explica que, desde el punto de vista científico, no hay una definición oficial de superalimento. Aunque se denominan superalimentos a los que contienen un alto grado de nutrientes, vitaminas y minerales, con gran poder antioxidante y grasas saludables y nos proporcionan energía extra.

Berries

Las berries, conocidas en español como “bayas” o “frutas del bosque”, se encuentran dentro de los denominados superalimentos, ya que aportan una alta cantidad de antioxidantes y distintas vitaminas: es el caso de las frambuesas, los arándanos, las moras y las grosellas. España ha sido siempre el principal exportador de estos productos frescos a Europa, sin embargo, con la revolución del consumo de berries en el mundo la demanda interna y la externa se ha incrementado, comportándose ahora su cultivo de primordial valor económico.

Además, estas ofrecen a los agricultores la posibilidad de completar el calendario de producción de fresas con el de frambuesas, arándanos y grosellas, principal ventaja competitiva que les permite una producción continuada y diversificada con gran peso en la rentabilidad de sus explotaciones.

Este proyecto no solo va a contribuir a la revitalización del sector agrícola de la región gracias al aprovechamiento de sus óptimas características climáticas, sino también al desarrollo tecnológico de los productos que ofrecen las empresas de la región y su mejora competitiva en la comercialización de berries en el mercado nacional y europeo.