El cultivo en suelo agrícola es la técnica de cultivo más extendida en la agricultura dada su alta productividad por la concentración de una importante cantidad de nutrientes orgánicos -fertilizantes naturales- para la planta. Pero también de enfermedades, escasez por la contaminación de los suelos y falta de espacios.

Sin embargo, la hidroponía es otra técnica de cultivo, también altamente productiva y milenaria, pero menos explotada hasta ahora, que se realiza sin suelo agrícola, garantizando una menor exposición de las raíces a enfermedades.

Sus orígenes se remontan a los de la antigua ciudad de Babilonia y sus Jardines Colgantes, de los que sobresalían e incluso llegaban a colgar plantas de sus balcones en forma escalonada -entre las que destacaba el cultivo de palmeras, cocoteros, flores y arbustos-, logrando el efecto de crecer en el aire. Las raíces crecían a lo largo de toda la estructura, creando sobre la base una cama de raíces nutridas por la solución de tierra húmeda y agua del río Éufrates.

Desde entonces se han conocido múltiples casos de empleo de esta técnica desde la antigüedad hasta hoy, cada vez más pura hasta desaparecer por completo el suelo agrícola, hallando bases sobre las que desarrollar estos cultivos solo con agua fertilizada frente al cultivo en suelo agrícola irrigado. Ejemplo de ello son los sistemas NFT implementados para el cultivo vertical.

Cultivo vertical de lechuga en sistema NFT desarrollado por NOVAGRIC

Para que esta técnica sea efectiva , por tanto, es necesario el desarrollo de un sistema, al que se le llama de fertirriego, con el que se distribuya a la planta una solución nutritiva integral y disuelta.

Sin embargo, llegar hasta ello ha supuesto grandes retos en el desarrollo de sistemas de riego modernos , además de numerosos estudios biológicos en nutrición vegetal, para hallar sustratos y bases de sujeción para las plantas sobre las que realizar el cultivo sin que la solución nutritiva se contaminara (tradicionalmente, cemento, metales, … que eran corroídos). Sin embargo, con el desarrollo de materiales plásticos se ampliaron enormemente las posibilidades de la agricultura y del cultivo hidropónico.

Lechuga NTF. Fuente: naidokdin sur pixabay

Aun así, debemos diferenciar dos tipos de sistemas en cultivos hidropónicos:

  • Aquellos basados en el cultivo sin suelo agrícola, pero sobre sustrato: en este caso, otro tipo de sustratos que sujetan y optimizan el desarrollo de las raíces pero que no abonan como tal a la planta.
  • Aquellos cultivos desarrollados sin suelo agrícola y sin sustrato, solo sujetos por un material plástico cuyas raíces se encuentran siempre sumergidas en una solución recirculante de agua y nutrientes (NFT o Nutrient Film Tecnique).

Adicionalmente, la NASA ha llevado aún más allá estas técnicas de cultivo, y las ha aplicado sobre un espacio en aire, pero sin gravedad: el espacio exterior. Los primeros ensayos con éxito han tenido por objetivo nutrir con hortalizas frescas a los astronautas de la Estación Internacional, pero quizá, quien sabe, el futuro sea la producción hidropónica y vertical fuera de aquí, donde no se puede cultivar en suelo agrícola y los recursos hídricos son escasos. Marte, por ejemplo. Puede que finalmente se consigan adecuar las infraestructuras a la atmósfera que nos permitan su cultivo.

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