Aquellos cultivos que por diversas motivaciones no pueden ser cultivados en exteriores o disfrutar de una alta exposición a la luz solar, se ven forzados a utilizar iluminación artificial para su crecimiento y producción. 

Es el caso de los cultivos puramente de interior (cultivo vertical, por ejemplo) o de aquellos híbridos en invernadero que no reciben la suficiente luz natural. También puede resultar necesaria como apoyo en aquellos períodos en los que las horas de exposición a luz solar se reducen.

Técnico de NOVAGRIC trabajando en módulo diseñado para cultivo vertical

Luz artificial en la producción agrícola

La iluminación artificial que se utiliza para el cultivo agrícola puede ser a su vez de varios tipos, según su diferente coste, eficiencia y productividad, principalmente: los tubos incandescentes y fluorescentes, las luces HID (o de alta intensidad de descarga) y las luces LED.

La luz juega un papel fundamental en el cultivo agrícola ya que de ello va a depender fundamentalmente que las plantas puedan hacer la fotosíntesis para producir frutos. La calidad de esta es determinante en su apariencia, propiedades y productividad, entendida como la composición espectral de sus diferentes longitudes de onda en el rango de “luz visible”, es decir, aquellos fotones que son absorbidos por los pigmentos de las plantas (clorofilas, citocromos y carotenoides, entre otros) encargados de los distintos procesos.

Instalaciones de invernaderos en producción equipados con focos HID desarrollados por NOVAGRIC en Murcia

Por ejemplo, la luz roja e infrarroja (absorbida por las clorofilas y los fitocromos), estimula la floración de las plantas y el engrosamiento. La luz azul, la apertura de las estomas y la orientación hacia la luz, además de ser clave en diferentes procesos celulares relacionados con el crecimiento. De la combinación de estas dos resulta la luz más apropiada para una elevada producción forzada de productos agrícolas, de cuya mezcla tonal resulta el tono rosa y/o violeta (de ahí que las granjas verticales llamen la atención por el color de su iluminación).

Espectro de luz visible de las plantas del ultravioleta al rojo lejano. Fuente: Vix.com

Luces LED: más eficientes y productivas

Las luces LED muestran un gran potencial en la producción intensiva en espacios de cultivo vertical e interiores, debido a su alta eficiencia en emitir las diferentes longitudes de onda que las plantas requieren en sus distintos procesos. Poseen grandes ventajas frente a otras fuentes de iluminación: mayor eficiencia en el consumo energético y, por lo tanto, gastos mucho menores, vida útil más larga, menor tamaño, más resistentes y no emiten casi calor; aunque su mayor inconveniente en comparación es el precio de su adquisición.

Las luces LED han demostrado tasas de fotosíntesis superiores, con un consumo energético menor por requerir menores esfuerzos para alcanzar la misma intensidad de luz. Aun así, otros tipos de iluminación artificial se siguen empleando en condiciones de producción más simples y, sobre todo, en producciones híbridas de iluminación en invernadero.

A diferencia de las primeras luces LED que aparecieron, actualmente poseen longitudes de onda que cubren todo el espectro visible (400 a 700nm), además de UV e infrarroja, con una intensidad de luz muy elevada. Incluso sus balances pueden ser regulados manualmente para conseguir la tonalidad que más nos conviene según el tipo de planta y la fase de crecimiento o floración en la que se encuentre. 

Además, emiten una proporción de radiación en los ámbitos rojo y azul, que son las responsables principales de la fotosíntesis de la planta, superior a cualquier otra fuente de luz artificial, y que como resultado de su combinación dan la tonalidad rosa y/o violeta de las luces LED utilizadas en agricultura vertical. Las luces LED, además, se pueden situar cercanas a la planta sin miedo a que se quemen optimizando su absorción por la planta.

Instalación de agricultura vertical con control de riego, clima e iluminación diseñada por Novagric

En la actualidad, gran parte de las investigaciones se centran en determinar los efectos de las diferentes longitudes de onda en el desarrollo de las plantas para diseñar combinaciones de luces que optimicen la respuesta de un cultivo determinado. Se están creando recetas específicas de iluminación dependiendo del tipo de cultivo o del estado fenológico del mismo. Se conoce que la calidad del espectro de emisión de las luces LED permite causar efectos notables en la anatomía y morfología de las plantas, la absorción de nutrientes e incluso en su composición nutritiva, siendo una alternativa mejor a la aplicación de productos reguladores del crecimiento.

Desde Fundación Etifa nos comprometemos a difundir el conocimiento con el objetivo de optimizar las diversas formas de producción agrícola para impulsar el crecimiento de la agricultura, mejorar la productividad de los agricultores y rentabilizar las producciones creando espacios que funcionan de forma eficiente y sostenible y con una evolución saludable de los insumos.

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