Si finalmente se confirma la presencia de agua en Marte, el cultivo agrícola podría ser al fin posible en el planeta rojo.

Después de que la sonda Mars Reconnaissance Orbiter lanzada en el año 2005, demostrara que las franjas oscuras que temporalmente aparecen sobre la superficie de Marte se corresponden con agua salobre en estado líquido, las posibilidades de un cultivo agrícola efectivo sobre su superficie parecen más factibles, y la NASA ha decidido reactivar el proyecto Mars Plant Experiment (MPX), por el que la agencia espacial norteamericana pretende construir un invernadero que permita el cultivo de plantas en Marte.

Concepto artístico de un invernadero en Marte. Fuente: CIENCIA.NASA.GOV

En los próximos años la NASA tendría planeado enviar un Rover -robot de exploración dirigido por control remoto- con un pequeño contenedor que portaría aire de la Tierra encapsulado y alrededor de 200 semillas de Arabidopsis, una pequeña planta con flores que se utiliza comúnmente en la investigación científica. Al aterrizar sobre la superficie del planeta las plantas recibirían el agua transportada y se dejarían crecer durante dos semanas.

Objetivos del proyecto MPX

El objetivo es analizar el crecimiento de las plantas con niveles relativamente altos de radiación y escasa gravedad, sobre el 40% del total de la Tierra, teniendo que acoplarse a la baja presión atmosférica. Los resultados asentarían precedentes para la construcción de futuros modelos de invernaderos para la producción agrícola en Marte.

 En palabras de Heather Smith, investigadora del proyecto MPX, estas plantas serían el “primer microorganismo multicelular que crezca, viva y muera en otro planeta”, puesto que el cultivo espacial en sí ya ha sido posible antes. Lo fue gracias al proyecto Veggie (puedes verlo en el vídeo anterior), el experimento de la NASA por el que por primera vez han crecido vegetales en la Estación Espacial Internacional (ISS) en condiciones de microgravedad.

Objetivos del proyecto Veggie

El principal objetivo fue estudiar el comportamiento de las plantas ante estas condiciones, para implementar modelos que permitan nutrir a los tripulantes de la estación espacial con verduras frescas. Aunque los progresos van más allá y están aportando las claves para poder contribuir también al crecimiento futuro de producción agrícola en la Luna y en Marte.

 Proyecto EDEN-ISS: Un invernadero en la Antártida

Por su parte, científicos europeos del Centro Aeroespacial Alemán (DLR) recientemente han presentado un modelo de invernadero de 13m2 capaz de ser transportado por un cohete Falcon 9 y desplegado sobre la superficie de Marte o la Luna, para abastecer con alimentos frescos a misiones espaciales tras los exitosos resultados del experimento EDEN-ISS, mediante el cual se lograron cultivar verduras en la Antártida en condiciones extremas.

En 2017 una unidad experimental móvil (MTF) que consistía en dos contenedores subdivididos, fue enviada a la estación antártica Neumayer III con motivo del proyecto EDEN-ISS. Este proyecto está financiado por el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea, centrado en la “demostración en tierra de tecnologías de cultivo y de explotación en el espacio” y su mejora para “la producción segura de alimentos en la Estación Espacial Internacional y en futuros vehículos de exploración espacial y estaciones planetarias”.

El invernadero ya ha sido capaz de cosechar pepinos, tomates y lechugas. 

Implementado con un sistema recirculante de agua y nutrientes para que esta pueda ser aprovechada con un alto grado de eficiencia en los viajes espaciales y en las áreas donde hay escasez de agua.

Fuente: DLR Institute of Space Systems

 ¿Qué podemos esperar en el futuro?

Las condiciones extremas de frío demandan grandes esfuerzos por parte de los técnicos, pero ofrecen un conocimiento valioso para el futuro cultivo de plantas en Marte y la Luna, así como para la producción en regiones de la Tierra que presentan condiciones climáticas extremas, como desiertos.

Desde nuestra fundación el objetivo es dar a conocer las claves y sendas por las que discurrirá la agricultura del futuro con el objetivo de optimizar procesos y rentabilizar producciones agrícolas con tecnología de alto rendimiento, que innova en técnicas y espacios de cultivo para un desarrollo más productivo y sostenible de la sociedad, mayor cuidado de la salud de los seres vivos y preservación de las propiedades beneficiosas de los alimentos que ingerimos.

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