El Déficit Hídrico es un índice que influye en nuestra estrategia de clima y riego del tomate en el invernadero. El Déficit Hídrico se define como la diferencia entre la humedad de saturación y la humedad absoluta, y se mide en gramos de agua por metro cúbico de aire.

La información que aporta el IDH sobre las necesidades hídricas de los cultivos

Este valor nos permite conocer si planta tiene los estomas abiertos, dato con el que podemos saber si la planta está trabajando o no. Esto se debe a que el agua que la planta obtiene a través de las raíces es evaporada por sus estomas. Por tanto, cuanto mayor tiempo estén abiertos los estomas, obtendremos más actividad fotosintética y una producción mayor y de más calidad.

Los beneficios que aporta conocer el Índice de Déficit Hídrico óptimo

Aunque el Índice de Déficit Hídrico óptimo suele estar entre 3 y 7 g/m³, al final de esta página podrás descargar la tabla completa que se muestra en el vídeo y que te permitirá determinar el mejor valor para tu cultivo. ¿Por qué es importante conocer este valor? Será en este punto en el que la relación entre la humedad relativa y la temperatura del invernadero sea adecuada para que las plantas realicen su acción fotosintética. Esto se traduce en un mayor flujo de savia y de nutrientes que conseguirá que haya precocidad, con lo que obtenemos una mayor producción a la vez que una mejor calidad.

Un Déficit Hídrico alto provocaría que la planta se estresara y que los estomas se cerraran. Esto a su vez causaría un menor flujo de nutrientes, que se podría ralentizar o incluso paralizar. El IDH es alto cuando la humedad es baja y la temperatura es alta, como se puede apreciar en la tabla. Todo ello tendría también un efecto de marchitez.

Hay que tener en cuenta que un Déficit Hídrico por debajo del punto óptimo, con una gran cantidad de humedad relativa en el invernadero, provocaría una necesidad en las plantas de evaporación de agua a través de las hojas que no podría liberar con una temperatura baja, así que de nuevo se ralentiza o paraliza su flujo interno de savia y nutrientes. También se pueden dar problemas añadidos, como problemas fúngicos o gutación, que podría realizar un efecto lupa por la presencia de gotas en las hojas y causarles quemaduras.

La gutación es la formación de pequeñas gotitas en las puntas de las hojas, que se forman porque el vapor de agua se condensa directamente en la hoja. Se realiza a través del estoma llamado hidátodo.

El Déficit Hídrico se puede cambiar gracias a sistemas de modificación de temperatura y humedad dentro del invernadero. Cuando modificamos el Déficit Hídrico no solo evitamos problemas, sino que también conseguimos beneficios que son muy útiles en la práctica para mejorar nuestro cultivo:

  • Una tasa de crecimiento altísima. Se consigue una precocidad en la producción.
  • Mayor masa vegetal. Aporta mayor humedad al invernadero
  • Sistema radicular más desarrollado. Ayuda a la planta a que absorba más nutrientes y agua, haciendo que la planta transpire más

¿Cómo se regula en los distintos momentos del día?

Dependiendo del objetivo que queramos conseguir, tendremos que adaptar el IDH para que sea eficaz a lo largo de todo el día, ya que existen variaciones de la temperatura exterior que afectan al clima del invernadero. En nuestro caso, como lo que queremos conseguir es evitar que las plantas vegeten mucho, pues no queremos que la distancia entre nudos sea muy alta. Por este motivo, en las horas con más calor del día estresamos un poquito a la planta, regulando la humedad al 75 u 80% (IDH entre 8 y 10), mientras que el resto del día conseguimos un Índice de Déficit Hídrico de entre 6 y 7, que sí se encuentran en los valores óptimos, con una humedad del 70 %. De este modo, la planta es más generativa.

Descarga la tabla: Índice de Déficit Hídrico

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