Dependiendo de la época del año, las diferencias de temperatura en el invernadero y en el exterior y las distintas variaciones según la hora del día hacen que tengamos que planificar una estrategia para que las plantas actúen de un modo acorde a nuestra planificación y así poder obtener los resultados esperados.

La calefacción en el invernadero

Antes de comenzar con la estrategia de programación de calefacción, lo primero es hacer un análisis de la tendencia de las temperaturas en el invernadero. En el vídeo hemos visto cómo en nuestra pantalla tenemos un gráfico que nos permite analizar esta tendencia y determinar si es necesario utilizar la calefacción y también escoger la mejor forma de hacerlo para obtener los resultados que esperamos de nuestro cultivo. Los datos de esta gráfica se obtienen mediante sensores de temperatura que están instalados en el invernadero y que actúan transmitiendo los datos, que luego son representados en un formato visual. El sistema de calefacción en nuestro invernadero funciona a través de unas tuberías de agua caliente que se encuentran en el suelo. Una vez que hemos analizado los datos (en nuestro caso, hemos visto que hay una tendencia hacia el descenso de las temperaturas durante las horas nocturnas), se puede realizar una programación de la calefacción. Aunque no es necesario encenderla de forma manual cada día, sino que se puede programar, sí que será interesante que hagamos análisis de los datos que dan los sensores con cierta frecuencia, especialmente si hay cambios bruscos en las temperaturas exteriores, ya que afectarán a la tendencia de temperatura en el interior del invernadero: Cuando bajan las temperaturas exteriores, también lo hace la del interior del invernadero.

La temperatura del tomate en invernadero

Como hemos explicado en el vídeo, nuestro punto óptimo de temperatura son 14ºC debido a que esta temperatura nos permite cumplir con los objetivos que nos hemos planteado para este cultivo: Estratega de tipo generativo en el tomate rama, y de tipo vegetativo en el tomate cherry. Como explicamos en el vídeo anterior, ambos tipos de plantas se encuentran en el mismo invernadero, por lo que hay que compensar la temperatura y el resto de variables para cumplir en un mismo espacio con los requisitos de cada una de ellas.

Además, hay que tener en cuenta a la hora de realizar el manejo del tomate en invernadero, que encontrar ese punto óptimo también permite evitar un exceso de condensación, lo cual puede provocar problemas de hongos en las hojas de las plantas. El oídio sería la enfermedad fúngica que podría aparecer con más facilidad. Aplicando de forma racional las variables de temperatura y humedad se puede evitar que aparezcan estos problemas, y también conseguir mayores producciones y mejores rendimientos gracias al manejo agronómico del tomate; pues como hemos explicado en el vídeo, si las plantas tienen unas condiciones optimizadas, estas no se pararán y sus flores y frutos aparecerán antes.

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